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EN CARTÉL | CARTELERA DE CINE
Valentin

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Por Elbio Córdoba

Dir. Alejandro Agresti

Como el niño robot de \"Inteligencia Artificial\", Valentín está programado para amar. Quiere armar una familia y deambula de personaje en personaje tratando de ver cómo encajan las piezas. Quiere ser astronauta, que es tan difícil como ponerse una familia al hombro. Pero el que se pone la película al hombro es Rodrigo Noya, actor sin el cuál esta sería otra película y para el cuál será todo otro arduo trabajo sacarse en el futuro el mote de \"Valentín\".
Es interesante ver que los personajes a conformar la familia collage están todos solos. Agresti tuvo la buena idea de que no aparezcan juntos. Siempre solos con Valentín, hasta que éste logra armar lo que pretende. Todo el relato tiene un clima infantil, marcado por unas cortinas con aire de sonajero (a veces melancólico, a veces alegre, pero sonajero al fin), y un buen ritmo gracias al preciso desempeño de cada personaje y a la narración en off de Noya con lógicas de chicos (\"Hay que darle uso a la vida\" o \"ella era tan linda que yo no quería mentir\"). Ese ritmo decae un poco en las apariciones de la novia del padre pero no por la actuación de Julieta Cardinali sino por el estancamiento mismo de esas escenas. Grandes labores de Carmen Maura y Mex Urtizberea, acertada labor del experimentado director y destacable dirección de arte.
Agresti vuelve a emplear elementos que le son habituales (actores, música y escenografías). Muchos de ellos ya empleados en, por ejemplo, \"El amor es una mujer gorda\". Y como en esa película, el espíritu es resignado frente al mundo que nos ha tocado. A pesar de la mirada infantil la esperanza no aparece. Al contrario, Valentín quería tocar el cielo con las manos y se conforma, luego de elogiar varias veces a la muerte, con una historia chiquita.
Aunque no alcanza a ser una gran película, es sencilla y encantadora.-