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Melinda y Melinda

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Por Elbio Cordoba

La repetición parece ser el estilo del que Woody Allen no puede salir. Desde el título que repite un mismo nombre dos veces, \"Melinda y Melinda\" constituye una repetición de los mismos chistes a los que el neoyorquino nos tiene acostumbrados y un tanto aburridos.
Si algo se rescata en esta última producción del director de joyas como \"Zelig\" o \"Crímenes y pecados\", es el trabajo que se debe tomar el espectador al tener que retener caras de personajes en una historia desdoblada en dos interpretaciones, una en forma de comedia y otra en forma de tragedia que, aunque parezca increíble, no llegan a ser ni uno ni lo otro, la sal no sala, el azucar no endulza, la comedia no causa gracia y la tragedia no conmueve. Así, todo se desbarranca por los senderos del confortable y refinado melodrama de alta clase que, sin las torpezas de un Dallas o series similares, nos hace poner en cuestionamiento toda la filmografía de alguien que hizo de la pantalla un diván en el que no termina de solucionar sus contradicciones frente al tema de la infidelidad. Otra vez parejas que se desarman porque los integrantes se enamoran lacónicamente de otro, otra vez la verborragia supera a la ficción, diálogos que son el show de la cita culturosa. Bela Bartok se confunde con Cole Porter, Hermingway y Chejov, los personajes son todos demasiado autoconscientes de sus defectos como para poder diferenciarse, Will Farrel que hace las veces de Woody Allen hasta tiene que hacerse cargo del viejo chiste de quien le pide a alguien que no vomite porque cambiaron la alfombra la semana pasada. Woody alfombró sus ideas y todo sucede como en una previsible reunión de parejas de casados en la que nadie saca los pies del plato, sobre todo porque nadie se anima a ponerlos.
La charla de amigos en un bar, sirve de disparador a una película construida con el mecanismo de la alusión sostenida por dos posturas que no alcanzan a profundizarse y que dejan en el espectador la sensación ambigua de haber asistido a un interesante experimento narrativo sin los beneficios de un buen resultado.