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EN CARTÉL | CARTELERA DE CINE
Cama Adentro

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LEE LA CRITICA DE ESTA PELICULA (clic para ampliar)
Por Elbio Cordoba

Beba supo ser una dama de clase acomodada, ex dueña de una casa de cosméticos, pero argentina.
Eso, en los tiempos de crisis de principios de este siglo, le resulta fatal.
Debe dejar la buena vida y tiene que afrontar, además de las vergüenzas frente a las de su clase, los seis meses que le adeuda a su mucama Dora, quien, en treinta años de servicio, se ha ido construyendo una casita en un barrio pobre que ahora no puede terminar por falta de ingresos.

Beba y Dora, son dos caras de una misma moneda, la de la crisis argentina,
La señora Beba y la mucama Dora constituyen el enfrentamiento de dos mundos que venían conviviendo con reglas claras y límites precisos que ninguna de las dos se atrevía a cruzar. Mientras Beba no sabe como enfrentar la caída con dignidad, Dora, la sirvienta, tiene como arma principal, la dignidad de conformarse con poco.
El territorio de estas dos mujeres se resquebraja y Gaggero, con varias metáforas, habla del esfuerzo de las dos por mantenerse en pie. Una crema para los pies es lo único que le aceptan comprar a la señora que, por otra parte, se clava una astilla en el pie que sólo la empleada puede sacar. La empleada se cubre los zapatos con bolsas de nylon cuando debe entrar en su barrio y llegar hasta su casa en donde lo que más le interesa es terminar de poner el piso. Si faltaran detalles, un par de medias le regala la mucama a la señora cuando de ésta ya nadie recuerda su cumpleaños.

“Cama adentro” es, por lo tanto, una historia de amor, algo que deja en claro el tema de Leo Dan “Como te extraño” que cierra esta película.
Una historia de amor en la que se tratan de usted, teñida por una situación económica que empeora para una y no mejora para la otra. Una historia de amor, sostenida con esfuerzo por la violencia simbólica de la patrona, el mal carácter de la empleada doméstica, y también, por el silencio.

En la narrativa clásica, el exterior de los personajes, sus palabras, sus gestos, demuestran lo que pasa en su interior, aquí es el exterior de la calle, de la crisis, el que se mete en el silencio de la relación. Un silencio que habla para decir que, aunque se lo niegue, el afuera entra por la puerta de servicio, los ascensores que no funcionan, o un piano que nadie hace sonar y que no entra en lugares cada vez más chicos, acordes a un presente que asfixia.

Cámara en mano, se suceden planos cortos que logran encuadres incómodos como el tema que trata, el de las diferencias sociales, tratamiento visual acertado para un guión inteligente y de compleja narrativa, que le da su lugar a todo: las amigas de la señora, el marido de la empleada, el trato de ésta con la hija de la señora que nos permite verla además, como el punto de equilibrio para una familia dispersa.

La excelente actuación de Norma Argentina, a la que acompaña un acertado reparto con absoluta mayoría de mujeres, garantiza la recomendación de “Cama adentro”, la primera propuesta de ficción de Jorge Gaggero que se convierte, para mí, en una de las más importantes películas argentinas de los últimos años junto a \"Buena vida delivery\" y \"Un oso rojo\".

Por María José Yugan

Cuanto más alto el hombre, de mas cosas se debe privar. En la cumbre no hay lugar sino para el hombre solo. Cuanto mas perfecto, mas completo; y cuanto mas completo, menos otro.
Beba, una mujer acostumbrada a vestir bien. Buenas bebidas, delicadas
comidas. El reconocimiento social como simbolismo de la DIGNIDAD.La
dignidad definida mediante factores externos, descartando la posibilidad de identificarse como ser humano despojada de todo aquello que materialmente la rodea. Su piel suave. Su cabello suelto, libre. Tan llena de nada, Beba, inventa, crea, dibuja cada día una realidad distinta para escaparse del \"hoy\" y no ver lo que fue quedando atrás.
Dora, una mujer acostumbrada a servir a otros. Humildemente camina por las calles, como camina por la vida.. El pelo recogido, polleras amplias pasando sus rodillas. Su piel curtida. Una mirada clara y simple, que ayuda mostrar/mostrarse quien verdaderamente es.
Cada día, Dora, intenta seguir conservándose interiormente. Es lo único que puede preservar a través del transcurso del tiempo, de lo que materialmente tiene y no.
Beba y Dora, tan distintas y sin embargo tan iguales. Dos mujeres que
luchan por \"ser\" y \"no ser\". Soledades y ausencias compartidas.. La fidelidad e incondicionalidad medida con distintas varas, pero que reflejan lo mismo.
Beba subsiste en su mundo de lujos y placeres gracias a Dora. Quien esta cada vez que regresa a casa para acercarle un whisky, escucharla, mirarla, juntar las cosas que van quedando por la casa. Dora se va, y la ficción en la que vive Beba desaparece.
Dora compartió varios años de su vida junto a Beba, a su familia.. Beba es parte de su historia, es su pasado. Parte de su hoy. Sus noches pertenecían a esa pieza al fondo de la cocina en la casa. Sus días enredados en quehaceres domésticos, mandados, atención de las visitas que tan sonrientemente llegan y se van. Beba ya no es su presente, Dora no termina de encontrarse.
Dora no desaparece, es la única persona que la recuerda en los momentos más simples como en los significantes....Dora esta, porque nunca partió de su lado.
Beba piensa en Dora cuando tiene que desprenderse de algunos de sus tan queridos muebles.. Dora mira a su alrededor y están tan unidas
emocionalmente como ayer.
La trivialidad contada sin principios ni finales.. Mirarlas y sentirlas a las dos. A nosotros.
Podemos dejar atrás el pasado, pero el pasado no nos deja. Magnolias, una buena película y una buena frase para cerrar.O comenzar?.