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LEE LA CRITICA DE ESTA PELICULA (clic para ampliar)
Por Diego Batlle - Espectaculos - Diario La Nacion

El film alterna unos pocos pasajes de indudable ocurrencia y efectividad con una enorme cantidad de situaciones trilladas y -peor aún- de propósitos aleccionadores. Más allá de sus desniveles, de sus sorpresas (como un simpático cameo de Tony Bennett) o de las escasas oportunidades de lucimiento que tienen dignos intérpretes secundarios como Aniston, Freeman o el veterano Philip Baker Hall (el gerente de la cadena televisiva), \"Todopoderoso\" es de esas películas que no admiten medias tintas: para quienes disfruten del Carrey en estado puro; es decir, ofreciendo su habitual arsenal de morisquetas, juegos de palabras y bromas escatológicas, es ésta una opción insoslayable. Para los demás, en cambio, será preferible buscar otros rumbos.
Por Elbio Córdoba

Dir. Tom Shadyac

Esquema clásico obediente a los manuales que bajan desde el norte. \"Dios, ¿por qué me odias?\" es lo primero que dice el personaje principal, debe quedar muy claro de qué se tratará todo. Treinta minutos para la preparación del conflicto principal. Situación establecida entre los treinta y los sesenta. Punto Medio cerca de los sesenta, y comienza lo que concentra la atención central del espectador. A los 75 minutos, pérdida de propiedad (su mujer). A los noventa, crisis previa al clímax y al final feliz y reparador. A los cien minutos, créditos y sobras de montaje. Y todos contentos.
Fórmula probada por \"¡Qué bello es vivir!\", clásico que (como para que nadie los culpe de robo sino de homenaje) en un televisor se ve un fragmento del film de Capra y (como para que el público sepa cuando debe llorar y cuando reir) utiliza los mismos mecanismos a la hora de la resolución, aunque no así al comienzo y después. Pero igual, todos contentos.
Copia fiel (como muchas historias de Hollywood que apuntan al gran público) de un mito griego. Faetón es aquél a quien el sol dejó manejar su carro. Lo manejó tan mal que casi incendia la Tierra. Moraleja: ocupa tu lugar, acepta tu destino, no te rebeles porque la vas a pasar muy mal y mejor quedate en tu casa. Y todos contentos.
Bruce, cuando es un mortal común, defiende a un pordiosero, lo golpean y sentencia: \"esto gané por ayudar a un pobre\". Así es muy fácil que se identifique el espectador clase media para arriba (público más que funcional) que piensa, vive y defiende esta idea. La película enseña que no hay que ser así, que hay que ser bueno con los pobres porque en ellos está Dios y todas estas ideas que la Biblia ya ha enseñado. Uno sale del cine y ve que la gente es como Bruce cuando es un mortal común, que la película dice enseñar algo que nadie aprende -ni, obviamente, los propios creadores del mensaje- y que cada uno saca su tajada de una idea que nadie vive, que ya ha comprobado su eficacia a través del cine, los cuentos de hadas y la religión, de modo tal que se proyecte en una pantalla, en una fábula o en cualquier otro soporte de ficción. Y todos contentos.
Dos o tres, no más, escenas graciosas. Carcajadas cero. Jim muestra sus aptitudes para el mimo. Philip Baker Hall hace muy bien su papel. Morgan Freeman es Dios, pobre pero Dios, Dios pero negro. Hay café de Juan Valdez pero no cigarros de Fidel. Durante los créditos, algo de backstage. Y todos contentos.-