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El último verano de la Boyita

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LEE LA CRITICA DE ESTA PELICULA (clic para ampliar)
Por Maria Eugenia Petronilli (Calif.: Muy Buena)

El segundo largometraje de la rosarina Julia Solomonoff continua en principio relatando la relación entre dos hermanas, esta vez una niña y una pre-adolescente.
Es innegable que es una historia que sale de puño y corte femenino, por la naturalidad y verosimilitud en que es narrado el mundo adolescente xx.
El título de la película alude a una especie de casa rodante que Jorgelina tiene en el patio de su casa. Lugar donde suele refugiarse en momentos de berrinches.
Jorgelina, la protagonista desiste de unas vacaciones en el mar con su hermana “señorita” y su madre, y en cambio elige unos días en el campo junto al padre.
\"El último verano en la boyita\", es un film de personajes, es decir un relato donde el espectador podrá encontrar y ver mas allá de los diálogos, y donde las imágenes fluyen naturalmente, tranquilamente en la pantalla como en la vida de campo.
En la niñez, en la adolescencia y a lo largo de toda la vida creamos vínculos temporales con determinadas personas, de acuerdo a afinidades e intereses comunes, relaciones que en algún momento pueden quebrarse completamente o atravesar períodos difíciles. Si bien no se comprueba que Jorgelina haya tenido una buena relación con su hermana mayor, asistimos al desvanecimiento de cierta complicidad (reafirmado esto en la escena final) entre ambas por la etapa que comienza a transitar su hermana mientras que Jorgelina vive sus últimos años de niñez.
La elección de unas vacaciones en el campo (donde no tiene demasiado para entretenerse) lleva a Jorgelina a poner atención e interés sobre el hijo del peón de campo, Mario (personaje que difícilmente podría haber sido interpretado por un “chico de ciudad”), que luego se convertirá en complicidad y contención. Solomonoff trabaja en esta oportunidad con un elenco de no actores, es decir, de gente que hace de si mismo pero agregándole imaginación al personaje. Esto le da un tinte natural al relato y en ningún momento llega a caer en lugares comunes.
El descubrimiento del cuerpo y la transición es algo que Jorgelina vive pero no en carne propia, pero sabe que es algo que se acerca. Primero ve y padece los cambios por los que atraviesa su hermana, y luego trata de descifrar lo que le ocurre a Mario. Aquí toma importancia el uso del libro (algo a lo que asistimos desde los cuidados títulos) como fuente de conocimiento que tantas veces es consultado ante el pudor que provoca hablar de ciertos temas en el entorno familiar. Jorgelina busca en los libros información sobre los genitales para conocer que le pasa a los hombres ¿sangran? ¿por que sangran?. Después Mario examina los gráficos del aparato reproductor masculino del libro, y gracias a ello comienza una etapa de descubrimiento sobre su sexualidad.
Un film redondo con excelentes interpretaciones (sobre todo infantiles que son las que llevan adelante el film), nos sumerge en un caluroso verano en el campo para espiar un relato simple pero lleno de emoción.