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»Por Maia Ferro

Todo comenzó el 1º de diciembre a la noche, con la inauguración , en la sala del Teatro Colón de Mar del Plata, el 1er Festival Internacional de Cine Independiente - MARFICI. Se abrió con un corto hecho por los alumnos del Instituto Bristol, estudiantes de cine de esta ciudad y responsables de parte de la organización. Luego habló el director del festival, José Luis Jacobo, a quien se lo vio emocionado y feliz de haber podido llevar a cabo este proyecto. Lo siguió el Intendente Katz de esta ciudad y por último proyectaron un largometraje argentino, Una de dos, del director Alejo Taube, quien estaba presente, al igual que sus protagonistas.
Al día siguiente comenzó, se podría decir, lo mejor del festival: la maratón de películas. Pero lo más insólito es que no había programas y que encima llegaron dos días tarde y siguiendo con lo insólito un programa en donde no figuraban los directores ni el país ni la duración, solo los títulos en donde uno debía deducir si valía la pena ver o no de acuerdo a si el título caía simpático o inquietante. Pero esto no fue lo peor, en esos primeros días del festival, las películas cambiaban de horario y fecha de una día para otro sin tener uno tiempo a organizarse y lo más triste, esto sucedió durante todo el festival, los catálogos con los detalles de las películas llegaron, tarde, pero llegaron. Así fue como en los primeros días las salas estaban muy escasa de espectadores y la gente en los pasillos estaba muy desorientada, pero con el correr de los días todo se tornó más apacible y las salas se empezaron a llenar y todos sabíamos con más certeza qué íbamos a ver al entrar a la sala.

El 1º Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata terminó el pasado viernes 10 de diciembre, luego de 10 días de una basta programación con 8 secciones de 8 películas cada una.
Hubo algunos invitados, entre los más destacados, estuvieron Pablo Trapero, quien habló sobre el "Nuevo" cine Argentino, diciendo que para él existe como tal pero falta un manifiesto en donde se planteen reglas comunes, sobre el cine independiente en nuestro país y de cómo influye el público en sus películas, sobre su cuarta película no quiso hablar mucho, pero adelantó que va a haber un cambio en cuanto a lo estético, a la ambientación, como así  también  un cambio en los actores. De Trapero tuvimos la oportunidad de ver Mundo Grúa en la sección Cine Independiente Argentino.
Otro de los conferencistas fue Adolfo Aristarain, a quien se le dedicó una retrospectiva, habló sobre el Cine Argentino, su progreso como director y los cambios en cuanto a los temas que trata, y dijo que la mayoría de las películas que hizo son una manera de comunicarse con su hijo. Estuvo el director de la película Pinochet y sus tres generales, José María Berzosa, y Gandulf Hennig director alemán del documental Fallen Angel: La historia de Gram Persons. También pasaron los directores de los festivales de Melbourne, Vienna y Cannes, J. Hewison, H. Hurch y O. Pere,quienes hablaron sobre las elecciones de las películas, la organización de los festivales, como así también sobre este mismo festival y sobre el cine Argentino halagándolo bastante.

Como bien dije, el Festival estaba compuesto por ocho secciones de ocho películas cada una programadas por Eduardo Antín (Quintín), con gran variación de países, estilos y temáticas. Esas secciones se titulaban: Descubrimientos De La Quincena De Cannes, con películas interesantes como Esperando el diluvio, en la que se ve una nueva cara de la actuación de Pierre Richard quien juega con el drama a pesar de que el guión tiene algo de comicidad ; Los Muertos, película Argentina del realizador Lisandro Alonso quien pudo también mostrar en este festival su otra película La libertad, las dos con un tono despojado de escenas fuertes y personajes audaces en donde el paisaje agreste predomina rotundamente.
Musicales, como su título lo dice películas dedicadas a la música, homenajes al Blues, a Metálica, a los Ramones, a Gram Persons, a la Opera, a la pianista Lehg Tan, a los Dandy Warhols y a los Brian Jonestown Massacre. Y una película que nunca llegó y que prometía mucho: 9 canciones, de Michael Winterbottom, película Inglesa que muestra a una Inglaterra destapada y colmada de sexo y música día y noche, pero tendremos que esperar que se presente en otro festival para poder verla.
Documentales En Competencia la ganadora del festival fue: Lo que ocurrió después, de Lee Hosup, película de Corea del Sur, film sobre la vida de una coreana que tuvo que huir de su país por la guerra y ahora vive en EE.UU en una soledad tremenda y un pasado que la aterra. Sección compuesta también por otros documentales muy buenos como Tocando el sonido, de Thomas Riedelsheimer, sobre una percusionista sorda con un trabajo de imagen y sonido muy interesante. Pinochet y sus tres generales del español José María Berzosa quien estuvo en una conferencia hablando de su película.
Otras secciones como Películas Que Justifican Un Festival, y El Cine Independiente Argentino, en esta sección no se vio nada nuevo ya que muchas se vieron en otros festivales y otras fueron estrenadas en el cine, pero era una buena oportunidad para ver las que uno no llegó a ver en su momento.
Aristarain X 8 = Homenaje, una retrospectiva de Adolfo Aristarain, en donde proyectaron desde sus películas más viejas como La playa del amor, hasta la más reciente estrenada este mismo año, Roma.
Otra sección fue Lecturas Sobre El No-Futuro, sección temática muy interesante en donde se muestraron las distintas miradas de distintos cineastas de diversos países sobre el futuro o más bien sobre el no-Futuro y por último: Imprescindibles 2003/2004, a mi parecer fue en esta sección donde se vieron varias películas muy buenas como es el caso de Bright Future, de Kiyoshi Kurosawa con dos personajes unidos hacia un futuro en el que no ven nada, Crimson Gold, dirigida por Jafar Panahi y escrita por Abbas Kiarostami (El sabor de la cereza),Padre e hijo, una de las mejores películas del festival, dirigida por el ruso Aleksandr Sokurov, sobre una extraña relación paternal y fraternal en donde la obsesión enreda un perverso juego, entre otras cinco dignas de ser vista.

El Festival finalizó con un agasajo al director Adolfo Aristarain, a todos los invitados especiales y a la prensa, con un almuerzo en las mejores playas de la ciudad, se contó con la presencia del intendente Katz, del director del festival José Luis Jacobo y Quintín quien se toma un año (o más) sabático quedando el próximo festival sin programador.

En conclusión se podría decir que a pesar de haberle costado arrancar, por ser el 1º terminó estando bien, lo que más falló fue la organización y no hubo, para nada, repercusión en la prensa local, pero los responsables se comprometieron para el 2º mejorar lo más que puedan.
Lo mejor, y creo lo más importante, fue la programación, pero como los primeros días, a falta de catálogos y de una programación completa, no se sabían ni quiénes eran los directores ni de que países eran y por lo tanto no se podía elegir demasiado.
Ahora sólo queda esperar el de marzo.
Secciones y películas.

  • Opera prima.

Una de dos, de Alejo Hernán Taube. Argentina, 2004.

Opera prima , premiada en varios festivales, fue la película que abrió este festival de cine independiente-BAFICI.
Enmarcado en una Argentina en caos, durante la crisis del 2001, un joven vive en un pueblo en las afueras de la Capital, rodeado de familia y amigos, sobrevive al desconcierto en el que todos están inmersos eligiendo un camino no muy a fin a la gente que lo rodea, estos ignorando su verdadero trabajo.
Los personajes, el tono de la actuación, el ambiente en donde sucede la historia, todos estos elementos nos suenan demasiado, el famoso Nuevo cine argentino. Chicos que se la pasan tomando cerveza y que algunos entran en la delincuencia a falta de muchas cosas. Lo distinto, quizá, es que ya no vemos la ciudad de Buenos Aires como ambiente recurrente, sino que esta más alejado en un pueblo pequeño en donde todos se conocen y el anonimato de la ciudad desaparece. Una historia de amor suaviza a estos personajes, que no llegan a ser de clase baja, pero que algo de marginalidad tienen.
Actores- Jorge Sesán, Jimena Anganuzzi- que ya los vimos en films del mismo tono peor esto no quita que actúen bien.
La película no es mala, pero no nos cuenta nada nuevo ni lo hace de manera innovadora, se deja ver, peor no verán más que eso.

  • Descubrimientos de la quincena de Cannes.
 

Avot Bon Coeur, de Paul Vecchiali. Francia, 2004.
En los campos de batalla, de Danielle Arbid. Bélgica, Francia, 2004.
Esperando el diluvio, de Demien Odoul. Francia, 2004.
Con una actuación de Pierre Richard más dramática que todo lo que venía haciendo, pero siguiendo un tono humorístico propio del guión. Interpreta a un viejo adinerado y solitario a punto de morir, que solo tiene a un jardinero, un simpático personaje un poco idiota. Para vivir sus últimos días llama a un grupo de teatro para que les interpreten la obra Dionisio y toma vino hasta el hartazgo.
En un principio solo ellos dos parecen unos locos desquiciados que viven en un constante ensueño y los actores sólo van a hacer su trabajo, pero finalmente todos terminarán con una extraña locura y en un juego teatral.
Lo más interesante, son los personajes y como se van relacionando entre ellos, haciendo de la película un verdadero delirio. Esperando el diluvio es la segunda película de este joven realizador.
La mujer del agua, de Mario o. Hara. Filipinas, 2004.
Los muertos, de Lisandro Alonso. Argentina, 2004.
Muro, de Simone Bitton. Israel, 2004.
Sueño Amargo, de Mohsen Amiryoussefi. Irán, 2004.
Venus y Flor, de Emanuel Mouret. Francia, 2004.

  • Musicales.

9 Canciones, de Michael Winterbottom. Reino Unido, 2004.(no llegó)
DiG!, de Ondi Timoner. Onglés, 2004.
Esas cuatro notas, de Rafael Fippelli. Argentina, 2004.
End of the Century: La historia de los Ramones. EE.UU.,2003.
Fallen Angel: La historia, de Garm Parsons. Alemania, R.U., 2004.
La hechicera del nuevo piano, de Evans Chan. EE.UU, Hong Kong, Singapur, 2004.
Lightning in a Bottle: El blues en vivo, de Antoine Fuqua. EE.UU, 2004.
Metallica: Simone King of Monster, de Joe Berlinger, Bruce Sinofsy. EE.UU, 2004.

  • Documentales en Competencia.

Cinevardafoto, de Agnés Varda. Francia, 2004.
Conversaciones de salón 1-2-3, de Danielle Arbid. Francia/Líbano, 2004.
Mujeres hablando frenéticamente sobre distintos temas. Este mero documental se divide en tres partes. Tres conversaciones distintas en el mismo salón con distintas mujeres libanesas . La primera conversación es sobre la guerra, la segunda sobre los maridos y por última sobre la familia.
Una interesante oportunidad para saber qué opinan estas mujeres y darte cuenta que las mujeres hablan de las mismas cosas y de la misma manera en todos lados, no incursiona más allá de esto.
Las Sábanas de Norberto, de Hernán Khourian. Argentina, 2004.
Lo que ocurrió después, de Hosup Lee. Corea del Sur, 2003.
Película ganadora del festival, en donde se ve la vida de una mujer coreana que se tuvo que ir de joven a vivir a EE.UU por la guerra. Se casa con un estadounidense y tiene tres hijos con él, pero a cambio de no vivir más la guerra convive un rechazo permanente de parte de la sociedad y de su propia familia quedando inmersa en una terrible soledad.
En Corea había tenido hijos con un coreano pero la guerra hizo perderlos a todos, su esposo un día volvió, pero ya era tarde.
Ella recuerda estos tristes episodios ante la cámara cómo si por unos días tuviera a alguien que la escuche después de tanto tiempo. Lo que más impacta de este documental, es que más allá de todas las cosas terribles que vivió esta mujer, la familia y sobretodo los hijos la maltratan spicológicamante de una manera cruel. Su modo de escapar de todo esto es dedicarse a su pequeña huerta, como si en sus pimientos encontrara un refugio para esta guerra en la que sigue viviendo.
Nadadores del canal, de Jörg Adolph. Alemania, 2004.
Pinochet y sus tres generales, de José María Berzosa. Francia, 2004.
Sylvia Kristel – Paris, de Manon de Boer. Bélgica, 2003.
Tocando el sonido, de Thomas Riedelsheimer. Alemania, R.U., 2004.
Documental sobre una percusionista sorda en el que la combinación de imágenes y sonidos habla desde lo más intimo de este personaje que no vio ningún impedimento en seguir con la música cuando perdió el sentido de la audición.
Encuadrado en escenografías de gran ímpetu, como terrazas, edificios viejos y destruidos, salones orientales, nos va llevando a la vida de esta mujer que toca cualquier instrumento de manera formidable.
Un documental con silencios que se aprecian e imágenes acertadas.

  • Películas que justifican un Festival.

Adieu, de Amaud des Pallieres. Francia, 2003.
Dos historias paralelas y muy distantes entre sí. Una sobre un escritor que intenta ingresar ilegalmente a Algeria mientras relata durante su recorrido la historia de Jonas de la Biblia. A su vez, un joven muere en un accidente automovilístico y se ve cómo le afecta a su familia, sobretodo a su padre quien no tiene consuelo.
Historias simples con un halo inquietante, tal vez esperamos que las historias en algún momento se unan, pero eso no sucede de forma explícita. Muy sugestivo cómo esta contada.
Bungalow, de Ulrich Köhler. Alemania, 2002.
Película alemana de una sutil vehemencia. Un adolescente, muy bien interpretado, sin saber qué hacer, perdido entre tanto que quiere, inmerso en una depresión con la excusa de estar enamorado de su cuñada. Reacciona ante todo sin justificación y a su vez se mueve de forma inerte como si su joven cuerpo ya no quisiera andar, y solo lo haría por inercia. Muy interesante este personaje construido a partir de un soldado que vuelve a su casa para pasar el fin de semana, pero su objetivo es dejarlo y viajar, pero nadie lo acompaña en sus proyectos, y de repente sentirá una angustia atroz capaz de inmovilizarlo. A pesar de que, en un principio, muestra querer llegar a un rango mayor eso ya no estará en sus planes y ese fin de semana se hace mas largo cuando decide no volver al ejercito.
Drácula: Páginas del diario de una virgen, de Guy Maddin. Canadá, 2003.
En el Reino de lo Irreal, de Jessica Yu. EE.UU, 2004.
Documental que comienza con varios minutos de imágenes fijas y alguien que relata la historia de un hombre muy introvertido que se pasó la vida encerrado en su cuarto sin hablar con nadie y solo salía para ir a trabajar como empleado de limpieza. Una vida extraña al borde de la locura.
Luego de su muerte los familiares limpian su cuarto y descubren al artista Henry Darger, quien en esas largas horas de la noche -dormía entre tres y cuatro horas- dibujaba sin cesar y recortaba fotos y dibujos de revistas para hacer collage formando las imágenes mas inquietantes y oníricas que se haya visto. Imágenes colmadas de niñas, miles y miles de niñas jugueteando por todos lados. También se encontró una novela autobiográfica en la que cuenta muchas cosas que ayudan a formar una imagen de él que nadie conocía. Este hombre formó un mundo con personajes e historias que salieron a la luz tras su muerte.
Un documental para descubrir y conocer a este formidable artista.
Justicia, de Maria Ramos. Brasil, 2004.
Miguel y las minas, de Oliver Zabat. Francia, 2002.
Misterioso objeto al mediodía. Tailandia, 2000.
Lo más interesante de esta película es cómo esta hecho el guión, si es que lo podemos llamar así; es un cadáver exquisito, osea la historia está armada por muchas personas. Los realizadores iban entrevistado a gente, sobretodo a chicos y les iban diciendo como iba la historia para que la sigan y luego sea interpretada. Así se una película sin final ya que termina cuando se les acaba la película.
Juega con el límite entre ficción y lo documental con una estética en blanco y negro con un granulado pronunciado y mucho contraste de luz en la imagen y una cámara en mano que ayuda a que todos nos demos cuenta que estemos frente a un cine independiente. Los niños están muy presente como si la película se tratara de una juego, por momentos salimos de la ficción que nos cuentan y vemos pies de luces, micrófonos, escuchamos la voz del camarógrafo, y somos concientes de que nos están contando una historia. Muy interesante la idea y el resultado final.
The time we killed. EE.UU, 2004.

  • El Cine Independiente Argentino.

Ana y los otros, de Celina Murga, 2003.
Caja Negra, de Luis Ortega, 2002.
Historias Breves I, 1995.
La ciénaga, de Lucrecia Martel, 2001.
La libertad, de Lisandro Alonso, 2001.
La mecha, de Raúl Perrone, 2003.
Mundo Grúa, de Pablo Trapero, 1999.
Silvia Pietro, de Martín Rejtman, 1999.

  • Aristarain X 8 = Homenaje.

La discoteca del amor, 1980.
Al parte del león, 1978.
La playa del amor, 1979.
Lugares comunes, 2002.
Roma, 2004.
Tiempo de revancha, 1981.
Últimos días de la victima, 1982.
Un lugar en el mundo, 1992.

  • Lecturas sobre el No-Futuro.

Aguas Turbulentas, de Malcom Guy y Mchelle Smith. Canadá, 2004.
Arktika: El sueño Ruso, de Gary Marcuse. Canadá, 2004.
Cartas a Alí, de Clara Law. Australia, 2004.
El desarmadero, de Michael Kot. Canadá, 2004.
La otra cara del SIDA, de Robin Scovill. EE.UU, 2004.
La vida sin control, de Bertram Verhaag. Alemania, 2004.
Por un lugar en los cielos, de Sabiha Sumar. Pakistan, 2003.
Wall Street, de Andreas Hoessli. Suiza, 2004.

  • mprescindibles 2003/2004.

Brigt Future, de Kiyoshi Kurosawa. Japón, 2003.
Un film sobre el futuro a partir de un joven que, en un principio, no piensa demasiado en ello y no le importa demasiado nada. En el trabajo se hace amigo de otro joven, este parece tranquilo y parece aceptar lo que el destino le propuso y a la sociedad en que vive, pero un día con un acto inesperado cambia su futuro rotundamente o mas bien se queda sin él. Su amigo quedará atónito por su actitud, y su falta lo destruye, quedándose con una sala cosa que le pertenecía, una medusa. Encuentra refugio en el padre de su amigo, quien se encariña mucho a tal punto de darle trabajo y querer adoptarlo. El también no encuentra futuro en su trabajo, pero cuando logran cumplir el sueño de su hijo llenando de medusas Tokio, se dan cuenta que se puede seguir adelante.
Con una maravillosa estética, que va cambiando pero no molesta, y narrativa mágica. La película habla sobre lo que se puede lograr en un mundo en que nada parece posible, lleno de encanto a pesar de lo oscuro de sus personajes.
Termina con la imagen de un grupo de adolescentes estudiantes uniformados con remeras del Che y la camisa del colegio, caminando en patota: así ve al futuro Kurosawa.
Buongiorne, notte, de MarcoBellocchio. Italia, 2003.
Crimson Gold, de Jafar Panahi. Irán, 2003.
Que la película comience con el final, hace que el espectador la mire esperando el por qué de ese final, y lo mejor es que nada, o nada demasiado contundente lo justifica.
Durante la película, Jafar Panahi, nos muestra un personaje sombrío que reparte pizza en una moto y de esa manera nos muestra la gente y el mundo en el que.
Una nueva película más iraní que merece ser vista.
Días de Santiago, de Josue Mendez. Perú, 2004.
Goodbye, Dragon Inn, de Ming-liang Tsai. Taiwán, 2003.(no llegó)
La historia del camello que llora, de Byambausen Davaa, Luigi Falorni.
Alemania, Mongolia, 2003.
Padre e hijo, de Aleksandr Sokurov. Rusia, Alemania, 2003.
El director ruso, después de hacer la maravillosa película Madre e hijo, nos deleita con Padre e hijo en donde nos muestra una relación paternal aún más singular, una relación que se vuelve obsesión y dependencia. Sus miradas, sus recurrentes torsos desnudos, sus silencios, sus diálogos, todo nos mantiene en una alucinante incertidumbre. Una película de relaciones, donde lo masculino es lo que predomina y una relación padre-hijo muy particular, dependen uno del otro, se aman incondicionalmente, sin embargo el padre parece guardarse algo importante, su hijo habla de las relaciones fraternales desde lo que leyó como si su relación no le fuese suficiente para tomarlo como ejemplo.
Acompañada con una música que mantiene la tensión y una imagen en donde vuelve a jugar con las distorsiones y lo esfumado, refleja un país frío que contrasta con esta relación tan cálida.
Parecieran estar siempre al borde y lo están literalmente, saltan desde techos, por rampas flojas, pero quizá es donde y como se imaginan estando, a veces solos otras veces juntos...
Parapalos, de Ana Poliak. Argentina, 2004.

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